martes, 21 de junio de 2011

Día 14

Hemos comenzado el retorno en silencio, solo el ronroneo del automóvil por la carretera solitaria. Eva mirando por su ventanilla el paisaje desde Veitsch. La arboleda oscura y espigada, y el sotobosque de helechos. El chofer no ha hecho ningún comentario, ni cuando vino a recogernos, le estábamos esperando, ni durante el camino. Solo el ruido del motor y Eva mirando por su ventanilla. Los Alpes renaciendo a la primavera en este lado de la montaña, en el otro, el invierno parece que se ha aposentado todo el año.
No siento lo que ha pasado, no hecho de menos su mano cariñosa, ni su mirada de cordero. Hemos hecho un pacto, sin palabras, sin gestos. Cuando lleguemos a Mooshan esbozaremos la mejor de las sonrisas ante Karla, le agradeceremos la deferencia hacia nosotros, y seguramente no volveremos a dirigirnos la palabra. Una palabra que siempre hemos tenido a diferente sintonía, solo nos unía el sexo y Eva creía que era algo más. Y ahora no nos queda nada.
¿Qué pensará Dante?, ¿qué se habrá creído el de nuestra relación?. Ahora dudo de todo y de todos. Dante, Oto y Karla, con Eva han quedado las cosas claras, con el silencio. Nuestro silencio.

domingo, 19 de junio de 2011

Día 13

Último día en el lago. Cuando Eva ha despertado tenía mi mano dentro de su braga, estaba húmeda y un poco pegajosa. Ha pegado un grito de horror y ha huido al lavabo. Yo me he quedado acostado, excitado, oliéndome los dedos. – Eres la persona más asquerosa que he conocido en mi vida. Eres… Se ha quedado sin palabras. – Si te da asco que lo haga por el coño, también te puedo follar por el culo.
Eva se puso a llorar.
He salido a tomar el aire, el silencio roto por el crujir del hielo, Eva se puso a mi lado con los brazos cruzados. - ¿Y ahora qué?. Le he dicho que yo era el mismo del año pasado. Ha sonreído con desdén y ha girado levemente la cabeza.
Hemos ido a dar una vuelta por el glacial, por la parte de su imparable desmorone antes de llegar al lago. Donde sus grandes bloques de hielo, se abren en enormes grietas en una lenta muerte. Junto con el glacial creo que lo nuestro también se ha disuelto en las aguas del lago. Cuatro días donde hemos pasado de la felicidad al odio, a sentirnos apresados en este refugio que nos ha separado irremediablemente. Nunca hemos tenido una relación romántica, no se lo que esperaba de mi. Yo solo quiero ver de nuevo mi ciudad y hundirme en mi cama, con la seguridad de que he hecho lo mejor para los dos. Eva se ha perdido entre los bloques de hielo azul.

viernes, 17 de junio de 2011

Día 12

Hoy después de comer. – Quisiera que volviéramos a empezar ahora, como si estos días atrás no hubiesen ocurrido. - ¿Sabes si han ocurrido? Eva se ha quedado entre incrédula y expectante, he visto como se ponía la chaqueta y por la ventana he seguido su paseo por la orilla, evitando los grandes bloques de hielo. Esa inocencia, ese aparente candor son de las cosas que más me cansan de ella. Parece que me rodeo de adultos con el complejo de Peter Pan, aunque algunos parecen salidos de las mazmorras del marques de Sade.
Después de una hora, Eva no había vuelto, no he tenido preocupación por eso, estuviera donde estuviera, seguro que me estaba esperando. He salido y allí estaba ella, en el porche muerta de frío. – ¡Ya era hora!. Se levantó y entro al refugio yo la he seguido. – No hemos ido a ver tu meada, te acuerdas que te lo prometí. Me ha mirado con asco.
Esta noche hemos sacado una lata de alubias rojas con carne. – Tengo la regla. – No soy asqueroso, además me gusta el olor. Eva se ha levantado y ha vomitado en el retrete. Días como hoy no se olvidan.

jueves, 16 de junio de 2011

Día 11

Esta mañana estábamos desnudos en la cama y Eva a comenzado a masturbarme, he dirigido su mano creando el ritmo para cada momento, la he dejado hacer, solo he pensado en mi, en su mano caliente bajo la nórdica y en la mía dirigiendo sus movimientos.
Al final, no se cuando nos hemos levantado de la cama. He notado a Eva un poco frustrada por que yo no he colaborado para que tuviese un orgasmo. Pero después del desayuno todo ha vuelto a la normalidad. Eva no tenía ganas de salir, y nos hemos quedado en el refugio hasta bien entrada la tarde. Hablando, emborrachándonos con una botella de snap que hemos encontrado.
Eva ha dicho que tenía una cosa que hacer y hemos salido los dos a la lengua del glacial, se ha acuclillado y se ha puesto a orinar sobre un gran pedazo de hielo de color azul. – Aguas centenarias fundiéndose con las mías. Se ha reído de buena gana y yo la he acompañado. – Mañana, prometeme que volveremos aquí para ver que ha pasado. – Te lo prometo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Día 10

Desde que llegamos ayer por la tarde, parece que vivamos una luna de miel. A Eva le encanta el lugar donde el glacial comienza a fundirse con las aguas del lago.
Hoy hemos paseado por la orilla, en el otro lado, lejos del glacial, se levanta unos enormes caserones, demasiado lejos para que puedan alterar nuestra felicidad. Ya no me acordaba de cuanto nos gusta estar juntos, de poder follar sin mirar si alguien nos verá. De levantarnos tarde, de disfrutar del paisaje sin temor de que nos digan que “no es para tanto”, la verdad, es que aquí el paisaje no es para tanto, aunque no estamos preparados para el frío, cuando empezamos a tiritar corremos para el refugio y entramos en calor. Me gustaría poder quedarnos aquí más tiempo. Agradeceré a Karla estos días.
Hoy he sido muy feliz, no tenemos horario y pasamos el día disfrutando de nosotros. El chófer trajo una caja de comida enlatada, tenemos de sobra para pasar una semana. Lo que menos nos preocupa es cocinar, y así, es todo mejor. 
Nos hemos acordado de Dante, pero teníamos que arreglar, primero, el desencuentro que hemos tenido desde que comenzamos el viaje.

martes, 14 de junio de 2011

Día 9

-Su amiga se preocupa mucho por ustedes. – Si, mucho. Es la única conversación que hemos tenido con el chófer desde que salimos de Moosham. La sorpresa que nos esperaba esta mañana: pasaríamos cuatro días solos, Eva y yo, en un refugio de montaña a las orillas del un lago glacial. Me resulta una forma, bastante directa, para quitarnos de en medio. No se sus motivos, pero me esta perfecto para dejarla de ver. Estoy seguro que ha empezado a sentirse mal, con mis contestaciones y mi mal humor hacia ella.
Eva está emocionada. – Al final, verás como no es tan mala. Dante ha ido a despedirnos a la entrada del patio, contento por nosotros. Me quedó un gusto amargo que no logro mitigar.
La carretera que llega al refugio, pronto deja de estar asfaltada para convertirse en un camino de grava y tierra oscura. Siempre hemos ido subiendo, sin parar, hasta la cara norte de las montañas, donde la nieve aún perdura en abril. En las cimas se conservarán todo el año, el paisaje de una grandiosidad poco común, nos aparta de la realidad, haciendo que cada metro de calzada nos llevase a nuestro paraíso. – A lo mejor, no es tan mala. Digo en un murmullo, y espero que nadie me haya oído.

domingo, 12 de junio de 2011

Día 8

Llegamos, por la oscuridad de la noche y la poca iluminación, a lo que nos pareció un anexo de una casa señorial. De momento tenemos que compartir habitación con Dante, estamos encantados. Karla y Oto, tienen habitación aparte, son la única pareja “legal” del grupo. Hemos puesto al día a Dante de lo que hablamos la noche pasada, nos ha dicho que él no tiene nada en contra de Karla, pero que si queríamos marchar nos acompañaba.
Esta mañana una sirvienta con unos 40 años, entrada en carnes, luciendo unos mofletes de un sonrosado intenso, como si estuviera perpetuamente avergonzada, nos ha traído el desayuno y nos ha comentado que dentro de unos días nos preparara habitación en el Schloss Moosham. - ¿De quién es el Schloss?. – Es una sorpresa, usted no les diga nada, dentro de unos días lo sabrán.
Hemos pasado el día paseando por los alrededores. El pueblo queda en el valle a un par de kilómetros por una carretera que sube zigzageando hasta la puerta del patio. Nos han dicho que no bajemos al pueblo hasta que no hayan llegado el resto de invitados. En la casa donde nos hospedamos, algunos libros y revistas atrasadas nos ayudan a pasar la tarde. – Mañana os tengo preparada una sorpresa para vosotros dos, solos. Seguro que os encantará. Definitivamente, Karla se ha convertido en el macho alfa de la manada.