viernes, 2 de diciembre de 2011

Día 22

Estoy a punto de enloquecer, cuando más nos acercamos al verano, más nieve parece que hay a nuestro alrededor. Esta noche ha vuelto a nevar. ¡Odio este clima!
Mi moral esta cayendo por los suelos y subiendo la de los demás, han marchado todos esta mañana hacia las pistas. Leopold también ha ido y Dante les ha acompañado, veo a Leopold y Dante siempre juntos, distantes y tristes.
Me quedaré todo el día en el Schloss viendo pasar las horas, pegado a la chimenea, leyendo cualquier libro que encuentre, si puede ser, que tenga grandes grabados de lugares exóticos y lejanos. Siento que me estoy perdiendo, que me hundo en mis miserias cada día más. Si algún día vuelvo a casa, recordaré estos momentos como si una pesadilla a cámara lenta se desplegase ante mí. Pero ¿con quién estaré en casa?, nadie me acompañará en mi regreso.
Cuando pienso lo tonto que he sido, los tontos que hemos sido. Estábamos bien, los veranos en Biarritz, el invierno junto a los amigos en Barcelona y Niza, ahora solo nos queda este infierno blanco. No sé, como mi abuela, vivió tantos años aquí.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Día 21

Los hombres del grupo y Oto, Karla y yo, nos fuimos a Griesskargipfel. Karla se desenvolvía como la dueña y señora de la montaña, y de todos nosotros. Mandaba y nos desvivíamos por complacerla, sobre todo los nuevos. Oto se enfurruñó, y dejó de competir pegándose a mi como una lapa.
He hablado algo más de lo acostumbrado con él, que tampoco es mucho. - ¿Qué vais a hacer, después de esto?. –¿Dirás que vamos a hacer?, tu también te vendrás, supongo. Eva nos está buscando un apartamento en Berlín a través de unos amigos de Leopold. –Entonces, ¿nos espera en Berlín? – Cuando lleguemos, ella, habrá marchado.
Si, sabían donde ha ido Eva, ¿porqué me lo han ocultado?, o ¿ha sido el pobre Oto el que se ha ido de la lengua?, por mi seguiría los pasos de Eva esta misma noche, le pediría perdón y trataría de comprenderla, mataría a Leopold, a Oto, Karla y al grupo de vicetriples y acompañantes, a los cocineros, criadas y mayordoma, le pegaría fuego a Moosham y la seguiría. Dante, y yo. Para volver a estar otra vez los tres juntos. Cruzaríamos la frontera con Alemania mañana por la noche y estaríamos a salvo. Pero estoy seguro, que Dante no me apoyaría, ha sido un gran sueño.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Día 20

El grupo de coristas llegó anoche, recién estrenada la luna. Leopold se multiplicaba en amabilidades y halagos, había aumentado el servicio en 6 criadas, que corrían de un lado a otro, montando catres en las habitaciones más grandes del Schloz.
También había dos cocineros nuevos, de aspecto jovial, se repartieron la cocina de forma civilizada apartando a la Sra. Ruetz, en su rincón favorito, no la dejaban acercarse a los fogones.
Hoy Leopold nos ha llevado a todos a la cima del Türnitz. Creo que ha sido el día más caluroso de esta primavera, Dante se quitó la camisa y probó esquiar un rato, pero no había tanta nieve y la que quedaba no estaba en la mejor condición. A pesar de verlo entretenerse, siempre se ha mostrado huidizo.
Me están pesando como plomo esta estancia en Moosham. Cuando llegaron las chicas era como una invasión del mundo exterior, las conversaciones amontonadas, los cuchicheos, su alegre ir y venir que lo llenaba todo. Y yo, como un pasmarote mirando el espectáculo del mundo.

martes, 29 de noviembre de 2011

Día 19

¿A quién voy a engañar?, ¿al extraño tiempo de esta alocada primavera?, ¿a Eva? Esté, donde esté.  ¿A Dante?, no se lo que espera de mi, ni donde le he fallado, ¿a Karla y Oto? Creo que me conocen demasiado bien.
Cuanto más feliz y despreocupado me encuentro, más decepciono a los que me rodean. Pero, por otro lado, esta felicidad, no se la cantidad de malestar que me oculta. Creo que me sirve para cubrir cosas evidentes, evidentes hace unos días, pero que ahora se esconden como pequeños bocados de enamorados, caníbales que marcan y que no intentan dañar la pieza.
Estoy haciendo esta reflexión, y la verdad es que tengo miedo, de lo que ocurre y lo que puede ocurrir. No me importó que ayer se fuera Eva, no le pregunte a donde. Hoy, sin embargo, me gustaría que siguiese con nosotros, que disfrutáramos esta aventura los cinco juntos, sin pasado, con una mirada nueva sobre nuestro devenir. Marchémonos de este castillo encantado que colma nuestras necesidades. Tiremos nuestros pasaportes recién estrenados y huyamos como un grupo de nómadas.
Sigo teniendo miedo en este luminoso día de primavera. Me gustaría tanto volver a casa.

jueves, 4 de agosto de 2011

Día 18

-  Abrázame, no como si lamentaras hacerlo. Hazlo como si me quisieras, como si fuese lo más importante que haya pasado en tu vida. Dante tenía los ojos brillantes. Lo abrace sintiendo contra mi pecho el suyo palpitante, apretándolo fuerte hacia mi. Sentí sus brazos, su respiración, en un momento me dio la sensación que lloraba, pero después vi que todo había quedado en eso, una sensación.
Cuando por fin aflojamos el abrazo quedamos por un momento muy cerca el uno del otro, mi mano sobre su nuca me hablaba de su vulnerabilidad, de la fragilidad con que siempre se envolvía. - ¿Quieres que me quede contigo?. – Solo necesitaba sentir que le importaba a alguien, aunque sea mentira. Gracias por el abrazo.
Pocas veces he tenido que bajar la mirada por culpa de otra mirada. Como un reto la he mantenido hasta que el otro la apartaba, a Dante no le ha hecho falta mucho tiempo para lograrlo. He tenido vergüenza de no saber que le pasa, de despreocuparme de Eva, de sentirme feliz cuando a mi alrededor algo parece desmoronarse, sin saber yo que es.
Hemos hecho una excursión a Hochschwad, pero los ojos de Dante, en la distancia, han seguido perforándome.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Día 17

Anoche fui a la habitación de Dante, la cama estaba hecha, él no estaba allí, no dormía allí. He empezado a pensar que su salud no es motivo de su decaimiento. Esta mañana lo he encontrado, serio y distante, como estos días atrás. No le he preguntado donde estaba la noche pasada. Karla se ha unido al desayuno a las 10 de la mañana. - ¿Quién se anima a venir a Schneealm?
He vuelto mi cabeza hacia Dante, su mirada melancólica, - ¿Quieres que me quede contigo y hablamos? – Quiero que te vayas. En ese momento no me he dado cuenta del significado de sus palabras, he entendido que quería que me fuese con Karla y Oto, pero quizás decía algo más; que me fuera de su vida, que me fuera de allí, que lo dejara solo.
He sentido una tristeza inmensa, quizás he obligado a separarse de mi a las dos únicas personas que me querían. Schneealm se mostraba fantástico, Leopold ha dicho que cuando venga el grupo que espera, iremos a los lugares donde la nieve aun reina. - ¿Nos acompañarás Leopold? – Creo que me tengo que quedar a finalizar unos negocios, espero poderme escapar algún día.

martes, 2 de agosto de 2011

Día 16

Leopold ha insistido en que fuéramos de excursión  a Kuhschneeberg. Dante ha dicho que se encontraba mal y no ha venido. Tampoco Eva nos ha acompañado, está haciendo la maleta y sale hacia Viena. Leopold nos ha dado documentos nuevos, ahora tenemos nacionalidad Suiza.
Karla esta exultante, y Oto se acerca más a mi. Hemos podido tener una conversación de una hora sin que pensase en los pantalones de Karla. Creo que es el tiempo que he hablado más con él desde que nos conocemos.
Leopold, nos ha dicho que en cuanto llegue el resto de los invitados iremos a las cumbres que se mantienen con nieve. En algunas donde la cima es menos escarpada podríamos esquiar un poco, pero todo se verá. El, posiblemente tendrá que regresar a Viena.
Ya se nota que estamos a finales de primavera, a pesar de que el tiempo es muy variable. Me he dado cuenta, de que mi odio hacia Karla, no tenía motivo. Parece que todo ha vuelto a la normalidad. Me siento feliz de la actual situación. Estoy seguro que no echaré de menos a Eva y apenas he pensado hoy en Dante. Mis obsesiones hacia ellos parecen que se van mitigando.
Cuando comenzamos el viaje, creí que lo nuestro era de verdad.